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Enseñanza para el otoño

 

 

Llegó el otoño! les comparto las enseñanzas de la maestra Budista Pema Chodron

 

“¿Qué hacemos cuando nuestra vida no es como quisieramos?” comienza diciendo Pema. “Decimos, soy un fracaso."

 

Pero que pasaría si fallar no solo estuviera ok, sino que fuera la forma mas directa de convertirnos en un ser humano pleno, integro y compasivo?

 

 

“Falla. Falla otra vez. Falla mejor.” Pema nos dice estas palabras de Samuel Beckett y continúa diciendo “Pienso que si hay una técnica que no es enseñada suficientemente pero que es muy necesaria, es saber como fallar y como hacerlo bien. Podríamos llamarlo el fino arte de fallar.

 

En el mundo hay mucho énfasis puesto en tener éxito. Y ya sea que nos compremos esa idea o no, todos deseamos tener éxito, especialmente si consideras que tener éxito es “que las cosas funcionen tal como tu quieres”. Según esa definición, fallar, errar, es que las cosas no funcionaron de la manera que querrías que funcionen.

Justamente sucede que no tenemos ninguna preparación para fallar.

Creo que si hay una cosa que te prepara para tener una idea de cómo hacer para trabajar con la crudeza de las cosas que no funcionan de la manera que quisieras, es la educación contemplativa.”

 

Cuando Pema habla de la educación contemplativa, se refiere a la practica de meditación y en la que asientas la mente en su estado natural y contemplas lo que sucede tal cual es y lo ves venir, permanecer y eventualmente partir.

Lo que hacemos en general apenas surge algo que nos duele o nos incomoda, es tratar de sacarlo de encima y al hacer eso nos perdemos la oportunidad de aprender, crecer, despertar. Es justamente poder experimentar completamente, en especial los momentos duros, lo que nos conecta con nuestra vulnerabilidad y por lo tanto con otros que han pasado o están pasando lo mismo que nosotros. Esto es la base de la compasión.

 

“Sea lo que sea que hagas, no trates de escapar de ese momento” nos dice Pema.

Lo que aprendemos en esos momentos durísimos, es lo que mas tarde vamos a poder compartir verdaderamente con los demás ya que formará parte de nuestro ser.

 

Pema, en sus enseñanzas nos alienta a permitir que nuestros grandes maestros sean los momentos en que las cosas no son como quisiéramos. Nos alienta a entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad, nos alienta a poder estar presentes en la incertidumbre.

 

“El material a trabajar son las circunstancias adversas, lo que me ayudó a despertar más y a estar mas presente y a ser más feliz…fue de algún modo el poder trabajar de manera directa con ese material, sin buscar distracciones y sin intentar esquivarlo o proyectarselo a otro. El poder aceptarlo como parte de la condición humana me ha dado un gran bienestar y felicidad. Siento que mi vida es plena y estoy en paz.”

 

Pema siempre habla de ser incondicionalmente amigable con uno mismo. La pregunta que siempre le hacen es qué hacer con las partes de uno mismo que uno no soporta, como el egoísmo, la petulancia, la ira, etc. Ella contesta:

 

“Eso es exactamente tu material de trabajo! Pueden ser lo que parecen circunstancias externas, como enfermedad, tragedia, divorcio o lo que sea, pero de hecho lo que importa es lo que eso detona en vos. Eso es con lo que trabajas, con lo que las circunstancias detonan en vos.”

 

“Cuanto mas profunda es tu practica de meditación y cuanto más tratas de vivir esta vida, igual una y otra vez vienen estas situaciones más y más difíciles”.

 “Yo soy un proceso y estoy siempre aprendiendo, pero las cosas que siempre digo son:

 

 

Una clave es que sean tiempos cortos, sin esforzarte ni agotarte, de a poco, segundos, minutos nada mas.

Pema continua diciendo:

 

“Por ejemplo si una persona siente odio o desagrado hacia si mismo: no creerse la historia, sentir el cuerpo, volver a las sensaciones, conectarse con el hecho de que somos fundamentalmente buenos en vez de fundamentalmente malos.”

 

Pema se pregunta a si misma ¿qué es lo mas importante para hacer todos los días, todas las mañanas, tardes y noches? Y se contesta: “es crear una brecha, un espacio.”

 

En la práctica de la brecha o espacio irrumpimos en lo que sea que nos tomó. Cuando algo sucede que nos conmueve y nos enoja o nos sentimos agredidos y en peligro, entramos en una especie de agujero negro que en terminología psicológica se llama el periodo refractario. En ese periodo solo vemos de manera cerrada y muy limitada. En cambio podrías darte cuenta de la manera en que tu mente fue tomada y sueltas lo que sea que te raptó. Esto sería aprender a permanecer con la experiencia y dejarla que sea sin que escale, sin que te tome completamente, sin caer en la perpetua rueda de sufrimiento.

 

Pema dice “La practica de la breach la recomiendo muchísimo ya que te cambia la vida. La experiencia de ser tomado por las emociones es muy dolorosa y limita increíblemente el potencial de tu corta vida humana, porque estás dentro de tu cabeza con la visión acotada y te pierdes de tanto, mientras que abrirte te conecta.

Es muy diferente a ir por tu vida lleno de odio, rencor, vergüenza, depresión y demás. Pero requiere de mucho coraje. El coraje es permitirte sentir lo que sentís y estar con vos mismo, ser vulnerable.

 

Esta brecha es muy importante y en las enseñanzas Budistas más profundas se hace más y más importante como al establecer la mente en su estado natural y la apertura y la frescura que devienen que te permiten ver con claridad.

 

Así que “Falla. Falla otra vez. Falla mejor.”  “De ese modo aprenderás a estar presente con la crudeza de la vulnerabilidad en tu corazón.”

Texto tomado de la web, se desconoce autor

Referencias:

Chodron P. 2015. Fail, Fail Again, Fail Better, Wise Advice for Leaning into the Unknown.